LA MILICIA HONRADA DE LA CORUÑA DE 1808

ANTECEDENTES Y UNIFORME

Por José Redondo Santos

 

Aunque no puede decirse que Felipe V fuese el creador de las Milicias Provinciales en España, pues ya existían los ejemplos de las Milicias realengas, señoriales y concejiles - que con los Reyes Católicos fueron verdaderos instrumentos activos -, su composición se fue deteriorando con la implantación del sorteo que afectó a las capas más pobres de la población (pecheros); fue el primer borbónico que les dio una eficaz organización que hizo que ellas fundamento para no gravar la Hacienda Real, con un ejército numeroso difícilmente reclutable en España a comienzos del siglo XVIII. Su dinámica continúa como cuerpo auxiliar o de reserva hasta el nuevo reglamento del 19-6-1802 para una nueva constitución de las Milicias, revocado el 27-10-1806.

Al iniciarse la Guerra de Independencia en 1808 existían en España 43 Rgtos. de Milicias provinciales y 114 de Milicias Urbanas que no servían estas últimas como reserva y sí como guarnición en estos difíciles momentos.

En el caso de Galicia y concretamente en La Coruña, los regimientos que guarnecían esta ciudad: Rgto. de Navarra, Provincial de Compostela, Rgto. del Príncipe (3er batallón), Prov. de Segovia, Prov. de Betanzos, 2º Rgto. de Cataluña y el destacamento del 4º Rgto de Artillería, con 6 piezas, deberían salir junto a la Guarnición de Ferrol hacia Puebla de Sanabria e incorporar al ejército de Asturias –fuerte de 15.000 hombres- que con los 25.000 gallegos sumaban un cuerpo considerable aunque sin caballería. Todos estaban la mando del general D. Joaquín Blake y Joyes, nombrada generalísimo de los ejércitos gallegos por su disposición de la Junta de Galicia, con sede en La Coruña, que el 30 de mayo había destituido al débil Capitán General, don Antonio Filanglieri, poniendo en su lugar –interinamente- al Mariscal de campo don Antonio Alcedo. Esta fuerza componía nuestro ejército de la izquierda para hacer frente a la invasión francesa. Le esperaba la inclusión de las fuerzas del Marqués de la Romana, que escapando de la vigilancia francesa en Dinamarca, habían llegado a España en buques ingleses; ante la demora, apremia a Blake la Junta de Galicia a que se unan a los ejércitos de Castilla, al mando de don Gregorio de la Cuesta, en Villalpando el 10 de julio de 1808. Nuestros ejércitos libraban con suerte adversa la batalla de Medina de Rioseco, en donde las tropas gallegas realizaron prodigios de valor en el páramo de Valdecuevas, Teso de Monclín ante las fuerzas de Bessieres que maniobró sabiamente con la caballería de Lasalle y la infantería de Merlé (14-7-1808). Blake se retiró al Manzanal y Foncebadón a reorganizarse.

Así pues, la Suprema Junta del Reino, con sede en Aranjuez, publica un Reglamento el 22 de Nov de 1808, para la creación de Milicias Honradas y al objeto que en aquellos lugares que a causa de la guerra se quedasen sin guarnición ni fuerza armada, se crean unos cuerpos fieles para precaver los desórdenes, prevenir la pública tranquilidad, reprimiendo a los facinerosos, bandidos y desertores que causen menoscabo por codicia y ambición. Se trata pues de unas fuerzas de orden público que desempeñarán la misión que tenían las Milicias Provinciales y Urbanas, convertidas por circunstancias en combatientes.

El número de individuos que ha de componer el Cuerpo será proporcional al número y calidad del vecindario; estos cuerpos serán en principio de infantería, sin excluir algunas partidas de caballería, a la que se destinarán aquellos que por su ejercicio o funciones disponen de caballo o yegua. Los componentes de la Milicia Honrada han de ser personas que disfruten de rentas, sueldos y salarios fijos, es decir, "con lo necesario para el mantenimiento y decencia de su esfera", quedando excluidos los jornaleros y aquellos individuos que dependan exclusivamente de su trabajo personal y diario. La composición para el ingreso será de hombres con edad de quince a sesenta años, que por alguna causa, no puedan ingresar en el ejército; los empleos de oficiales, sargentos y cabos se adjudicarán a aquellas personas que, por aptitud o desocupación sean más a propósito para desempeñarlos sin tener en cuenta consideraciones de nobleza, profesión y riquezas.

Los comandantes serán los Gobernadores Militares en aquellos lugares que fuesen plazas de armas, siendo oficiales retirados, nominados por el Capitán General en aquellos que no lo sean; se aconseja que los Capitanes y ayudantes sean oficiales retirados, al objeto de atender debidamente a los voluntarios en su instrucción, evoluciones y manejo de armas. Estos voluntarios no gozarán de sueldo y a su cargo costearán vestuario y armamento. Se formarán batallones de 500 hombres, compañías de 60 a 80 y escuadras de 12 a 20.

Ante la proximidad de las fuerzas francesas, esta vez al mando de Napoleón, la Junta Suprema se traslada a Sevilla y desde allí expide una circular en la normaliza la diferencia de los mandos y sus señales de distinción: el tte. Coronel las llevará en las mangas y no en las vueltas de la casaca, el Alcalde Mayor y el Corregidor, que fuesen comandantes de Batallón, el capitán o subalterno retirado y los Sargentos Mayores, también llevarán sus divisas en las mangas de la casaca.

"Para evitar el lujo, con todos sus perjuicios, deberán utilizar en sus uniformes chaqueta y pantalón pardos con la divisa y botón que indique cada pueblo y sombrero al estilo del país con escarapela".

El 24 de Noviembre de 1808 aprueba el Ayuntamiento de La Coruña la creación de esta Milicia realizándose un listado de Caballeros, empleados de la Real Audiencia y del comercio, para enviar al Mariscal de Campo don Antonio Alcedo al objeto que lo utilice en su mejor organización y aprovechamiento.

Solicitado el cese de la Milicia Urbana en beneficio de la Honrada, según un despacho del Ayuntamiento, enviado a la Junta, ésta lo rechaza, aún evidenciando la similitud de funciones, por lo que la Milicia Urbana continuó en su habitual servicio.

La lentitud en el alistamiento para la Milicia Honrada suscita el apremio de la Autoridad Militar, conminando el Ayuntamiento con amenazas, particularmente a los empleados públicos y urge, por vía de apremio, con bandos y multas a los morosos.

A partir de 1809, una vez libre Galicia de las tropas francesas invasoras que evacuan el territorio en el mes de Junio es cuando se consigue un eficaz alistamiento para un pronto servicio: servicio de puerta y edificios públicos, polvorines, ayuda a las Justicias y autoridades constituidas, rondas, persecución de infidentes y espías, escolta de carruajes, convoyes y escolta de pliegos del Real Servicio, pactos de solemnidad como los ocurridos los días 23 y 24 de junio de 1812, fiestas oficiales para la publicación y juramento, ese mismo año, de la Constitución (*).

(*) Uniforme:

casaca y pantalón pardos

collarín, peto y vueltas verdes, vivos blancos

chaleco blanco

botín negro

correaje y canana (ventral) negros (al igual que la Inf. Ligera)

botín corto negro

sombrero negro (de capa) con cinta blanca en su base

botón dorado con escarapela roja, con las iniciales M.H.

en el collarín, una Torre de Hércules en dorado

los oficiales llevaban faja encarnada

charreteras doradas sin flecos según ordenanza de la Junta del Reino.

Plantilla:

1 cap. 1ª

1 cap. 2ª

2 Ttes.

2 Subttes.

1 sarg. 1ª 6 compañías de 80 unidades

1 sarg. 2ª

10 cabos 1ª

10 cabos 2ª

2 tambores

2 pífanos

500 voluntarios

(1) El ejército de los Borbones Tomo V – M. Gómez Ruiz y V. Alonso Juanola. Apdce. I. Ministerio de Defensa.

EL UNIFORME

El 30 de Noviembre de 1808, el Ayuntamiento de La Coruña recibió la Orden Circular de la Junta General del Reino por la que se dispone que se formen "Cuerpos de Milicia Honrada de Infantería y Caballería (…) en todos los pueblos del Reino que se hallen fuera del teatro de guerra, con objeto de conservar la paz y tranquilidad interior del Reino". Acompañaba a esta orden el "Reglamento para la formación de la Milicia Honrada".

El artº. 10 del citado Reglamento describe el uniforme genérico que han de llevar estas unidades armadas.

En sesión del 6 de Diciembre de aquel año, el Ayuntamiento de La Coruña da curso a lo prevenido en el precitado artº.10, acordando el uniforme de la Milicia Honrada de La Coruña en los siguientes términos: " señalar para dicho uniforme chaqueta a la inglesa y pantalón pardo, vuelta, collarín y solapa verde con vivo blanco, chaleco blanco con vivo verde, media bota o botín negro, fornitura negra con canana y sable y sombrero redondo y botón dorado con un lema que diga Mª Hª de La Coruña (…) como así mismo que a los cabos del collarín se borde de oro la torre de Hércules". (Libro de Acuerdos del Aytto. De La Coruña, año 1808, p.130).

Al día siguiente, el Municipio dio cuenta de dicho acuerdo al Comandante General del Ejército y Reino de Galicia, con la puntualización expresa de " chaqueta con faldas y pantalón de paño pardo".

SOMBRERO REDONDO

De origen civil, el sombrero de copa y ala corta estaba fabricado de cartón forrado de fieltro negro. En el lado izquierdo de la copa se llevaba la cucarda o escarapela de color rojo, distintivo de su españolidad. Fijando la cucarda y sobre esta, se encontraba la presilla de hilo dorado, cuyo extremo inferior se abotonaba mediante un botón plano con la inscripción "Mª Hª de La Coruña".

CASACA

A lo largo de toda la Guerra de la Independencia, uno de los tejidos más abundantes y económicos fue el paño de color pardo. Muy probablemente esta ha sido la razón por la que el Reglamento para la formación de la Milicia Honrada estandarizó dicho paño para la confección de los uniformes de estas fuerzas locales, criterio que parece confirmar su artículo 9º al establecer para sus integrantes que "….será de su cargo vestirse, uniformarse y armarse a su costa".

La chaqueta a la inglesa, es decir, confeccionada siguiendo el corte de las casacas de la infantería británica de la época, llevaba el collarín, las solapas que conformaban la pechera y las vueltas de las mangas, de color verde. El collarín estaba rematado en sus extremos por sendas Torres de Hércules bordadas en hilo de oro. Tanto el collarín, las solapas y las vueltas estaban ribeteadas por un vivo de color blanco.

La pechera y las vueltas se sujetaban mediante sus respectivas hileras de botones planos de color dorado en los que figuraba la leyenda ya descrita.

Las barras o vueltas de las faldas eran también de color verde, e igualmente adornadas con vivo blanco. En cada una de las dos faldas se ubicaba una portezuela horizontal con vivo blanco que era abrochada mediante tres botones de igual factura y forma que los ya descritos.

CHALECO

Bajo la casaca y sobre la camisa de lino, se llevaba un chaleco sin mangas, confeccionado de paño blanco y adornado con vivos de color verde. Tanto la tropa como la oficialidad usaban el corbatín negro sobre el cual se asomaban los picos del cuello de la camisa.

PANTALON

El pantalón, que a diferencia del calzón, llegaba hasta los tobillos, era de paño pardo al igual que la casaca. En su parte anterior llevaba el alzapán o bragueta que se sujetaba mediante dos botones.

BOTIN

La tropa usaba sobre el calzado el botín de paño o lienzo negro, abotonado en toda su longitud y por su parte exterior. Ayudaba a su sujeción a la pierna una cinta de lienzo denominada jarrietera.

CALZADO

Los oficiales usaban media bota de color negro, mientras que la tropa se calzaba con zapato negro.

FORNITURA

La tropa portaba una canana ventral de cuero negro sujeta por el cinturón, típica de las unidades de infantería ligera, en la que se guardaban los cartuchos cilíndricos de papel que llevaban incorporada la bala esférica de plomo.

ARMAMENTO

No existe constancia del modelo de fusil utilizado por la Milicia Honrada de La Coruña, y dado el momento histórico en que nos situamos, hay que tener presente que el armamento portátil español se encontraba en un periodo de cambio. El fusil más corriente era el modelo de 1.789, en sus tres versiones, si bien y en menor medida estaba en uso el modelo 1.807, aunque este era de más compleja fabricación y por tanto de superior coste económico.

Otra posibilidad que cabría considerar era la utilización del fusil "Brown Bess", procedente de las entregas de armamento que recientemente habían empezado a hacer nuestros aliados los británicos.

Por otra parte, la Milicia Honrada de La Coruña se dotó de un sable corto alfanjado, con empuñadura dorada y funda de cuero negro con contera dorada, además de bayoneta con funda de cuero negro. Estos dos elementos defensivos se portaban colgados del cinturón al costado izquierdo.

LA BANDERA DE LA MILICIA HONRADA DE LA CORUÑA

El original de esta bandera se conserva actualmente en el Museo Militar Regional de La Coruña.

El escudo con las armas reales reducidas en el centro, aparece orlado de banderas y trofeos y en cada esquina ostenta la Torre de Hércules. La enseña se sostiene en asta de madera de vara trabajada a mano, forrada de terciopelo con galón claveteado en espiral y moharra metálica.

FICHA TECNICA

Reconstrucción realizada por el Excmo. Ayuntamiento de La Coruña, bajo la dirección del Coronel D. Leoncio Verdera Franco y el asesoramiento técnico del Comandante D. Antonio Manzano Lahoz y con la colaboración de la Asociación Histórico Cultural " The Royal Green Jackets".

Uniformes de Honores de la Guardia de Gala de la Policía Local de La Coruña

 

PARA SABER MAS

GOMEZ RUIZ, M y ALONSO JUANOLA, V: El ejército de los Borbones. Tomo V. Reinado de Fernando VII (1.808-1.833). Ministerio de Defensa. 1.999.

VERDERA FRANCO, Leoncio: Las Milicias. Una fuerza ciudadana al servicio de La Coruña (1.762-1.814). Ayuntamiento de La Coruña. 1.998.

BUENO CARRERA, José María: Uniformes españoles de la Guerra de Independencia. Aldaba Ediciones, S.A. 1.989.