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El General Sir John Moore

Por Mark Zbigniew Guscin

El 13 de noviembre de 1761 nació John Moore, en la ciudad de Glasgow, Escocia. Tenía tres hermanos mayores, pero los tres murieron mientras aún eran niños. John tenía una hermana mayor (Jane, que nació en 1758) y más tarde tendría cuatro hermanos más: James (1762), Graham (1764), Francis (1767) y Charles (1770). Otro hermano (Hamilton) murió poco después de nacer, en 1772, lo mismo que una hermana, Marion, en 1768.

Pasó sus años más formativos viajando por Europa con su padre y el joven hijo del Duque de Argyll, Escocia. Desde muy joven, quiso servir en el ejército, un deseo que fue apoyado por su padre. Después de estar en Menorca con el regimiento 51, su primera misión activa fue en los Estados Unidos, donde a pesar de la gran valentía que Moore mostró personalmente, la causa fue perdida y Estados Unidos se independizó de Inglaterra. Al volver, sirvió una temporada en Córcega, donde por primera vez (pero no sería la última) se enfrentó con sus superiores, y perdió la oportunidad de promocionarse.

Después de luchar contra los rebeldes en Irlanda, fue mandado como general a las Antillas, donde tuvo un éxito espectacular y fue nombrado gobernador de la isla de Santa Lucía. Sin embargo, Moore no quiso servir en un lugar tan aislado, quería demostrar su valor en el campo de batalla. Al volver, luchó contra los franceses en Holanda, donde una bala atravesó su cabeza, pero milagrosamente el daño fue mínimo.

También luchó contra los franceses en Egipto, donde fue herido de nuevo en el muslo y perdió seis semanas de acción. De vuelta en su patria, se dedicó a la formación de los "Riflemen" en Shorncliffe, donde su método revolucionario se implantó, basado en el respeto mutuo entre oficiales y soldados. Fue nombrado Caballero de la Ciudad de Bath, origen de las siglas "K.B." (Knight of Bath) que se ven en algunos monumentos dedicados al general.

Sin embargo, pronto fue llamado para servir de nuevo en Sicilia, donde de nuevo tuvo problemas con los políticos y sus superiores. Antes de venir a España por segunda vez (había pasado unas horas espiando las fortificaciones de Ferrol y la Real Fabrica de Sargadelos, disfrazado de cazador y viajando bajo el nombre de Mr. Williams), fue enviado a Suecia, país aliado de Inglaterra contra Napoleón. Sin embargo, los planes del rey loco Gustavo IV no gustaban a Moore, y después de unas entrevistas tensas, terminó siendo prisionero del rey. Se escapó y volvió a Londres, pero su falta de habilidad política tuvo resultados negativos. Fue enviado a Portugal, pero con dos oficiales superiores, Dalrymple y Burrard. Debido al escándalo de la Convención de Cintra, estos fueron llamados a Inglaterra con Sir Arthur Wellesley, y la expedición a España se llevó a cabo bajo el mando absoluto de Sir John Moore.

Napoleón, que había llegado a Madrid en los primeros días del mes de diciembre de 1808, al tener conocimiento de la presencia del Ejército inglés en el valle del Duero, decidió marchar contra él, con 70.000 hombres, llegando a Astorga, a las puertas de Galicia, el 1 de enero de 1809. Mas, requerida su presencia en París por graves problemas de Estado, regresó urgentemente a Francia, dejando programada, antes de marchar, la ocupación de Galicia y Portugal que encomendó a sus mariscales Soult y Ney.

 

Sir John Moore estableció su cuartel general en Salamanca, desde donde planificó atacar las lineas de comunicaciones francesas y a las tropas del mariscal Soult. Finalmente decidió emprender su retirada hacia Galicia. En dicha retirada, el Ejército inglés sufrió más a causa de la inclemencia del tiempo, que por los ataques de sus perseguidores. Sir John Moore llegó a La Coruña, donde fue recibido con gran entusiasmo el 11 de enero de 1809, cuando aún no había arribado al puerto coruñés la escuadra que había de llevarle a él y a sus tropas a Inglaterra.

Los franceses no llegaron a las puertas de La Coruña hasta el 14 de enero, el mismo día que, por fortuna para los ingleses, fondeó su escuadra en el puerto herculino. La presencia de las naves exarcebó la belicosidad de las tropas francesas dispuestas a impedir el reembarque de los ingleses.

Al amanecer del día 16 de enero (1809) se encontraban frente a frente dos Ejércitos que encarnaban dos tendencias opuestas de la política europea, acaudillados por dos colosos del arte de la guerra: el general británico Sir John Moore y el mariscal francés Juan de Dios Soult.

 

Contaba el General inglés con un lúcido plantel de capitanes integrado por Sir David Baird, Hope, Fraser, Lord Paget, Hill y Beresford. Y al mando de Soult figuraban héroes de la talla de Meriner, Merle, Delaborde, La Houssaye, Lorge y Franceschi.

La batalla fue muy costosa para ambos bandos contendientes. Alcanzado por una bala de cañón en el hombro izquierdo Sir John Moore, hubo de ser retirado de la línea de fuego evacuado a la ciudad. También fue herido en la batalla el general inglés Sir David Baird por lo que se hizo cargo del mando el general Hope. Fue, en realidad, una batalla sin vencedores ni vencidos pues Soult consiguió su propósito de expulsar de la península un brillante ejército y Moore logró el reembarque del grueso de sus tropas.

Después de la muerte de Moore, fue enterrado por primera vez en el baluarte de San Carlos, que no es el que hoy en día se llama Jardín de San Carlos, sino uno desaparecido, que estaba cerca del puerto (Jardín de la Rosaleda). Moore había expresado su deseo de ser enterrado "donde cayese", y sus oficiales cumplieron, ya que este lugar era el más cercano del campo de batalla donde podían estar sin peligro. Cuando el Marqués de la Romana entró en la ciudad, exhumó el cuerpo y lo llevó al otro bastión, el que se conoce hoy por el Jardín de San Carlos.

 

 

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