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LA VIEJA GUARDIA IMPERIAL
Autor: Antonio Osende Barallobre.
La Guardia Imperial representaba la esencia del concepto militar que debía caracterizar a los ejércitos de Napoleón, no en vano, las banderas y estandartes de la Guardia eran guardados en los aposentos del propio Emperador y todos los regimientos de la Línea tenían la orden de parar, formar en línea y presentar armas cuando una unidad de la Guardia pasaba a su lado.
LA GUARDIA DE LOS CONSULES - LA GUARDIA CONSULAR
Poco después que los Granaderos de la "Garde du Directoire" a las ordenes de Murat, y este, bajo el mando de Napoleón y de su hermano Lucién, hubieran desalojado a los diputados de la Asamblea de los Quinientos, el Golpe de estado del 18 de Brumario (9 de Noviembre de 1799) había triunfado y con ello el Directorio daba paso al Consulado, situando a Bonaparte como Primer Cónsul.
A fin de reforzar su posición, Bonaparte decide reunir a los mejores elementos de la Guardia del Directorio y de la Guardia del Cuerpo Legislativo en una nueva guardia de corps que recibiría el nombre de "Garde des Consuls".
Por decreto de 7 de Frimario del año VIII (28 de Noviembre de 1799) se crea la Guardia de los Cónsules, si bien no fue hasta el 13 de Nivoso del año VIII (3 de Enero de 1800) en que se especificó su organización que quedó establecida de la siguiente manera: Fuerza total: 2.089 hombres, incluido su plana mayor que estaba compuesta por 71 hombres. 19 oficiales superiores de caballería. 17 Oficiales inferiores de infantería Una compañía de infantería ligera (99 hombres), dos batallones de granaderos (1.188 hombres), una compañía de cazadores a caballo (117 hombres), dos escuadrones de granaderos a caballo (468 hombres) y una compañía de artillería ligera (110 hombres). Su primer comandante, el General de División Joachim Murat, recogiendo el ideario del Primer Cónsul para su guardia, publicó la siguiente directiva:
"El Primer Cónsul pretende que la Guardia sea un modelo para el ejército. La admisión estará restringida a aquellos hombres que hayan realizado acciones heroicas, hayan sido heridos, o que por otro lado, hayan dado muestra.......en varias campañas, de su bravura, patriotismo, disciplina y conducta ejemplar. Ellos no serán menores de 25 años, debiendo tener una altura entre 1,78 y 1,84 metros, siendo de constitución robusta y ejemplar conducta. Deben haber participado en tres campañas durante las Guerras de Liberación, y saber leer y escribir".
La Guardia de los Cónsules no tardó mucho en adquirir ese pretendido estatus de unidad de élite. Estatus caracterizado por su prestigio, estricta disciplina y presencia, mucho más imponente que la de la Línea y que en consecuencia, traía consigo mayores privilegios: mejor y más lujosa indumentaria, mejor alimentación y más altas condiciones de vida, además de una paga sustancialmente más alta, que para un "grenadier" de la Guardia era poco menos que dos veces la equivalente a la de un granadero de Infantería de Línea.
El bautismo de fuego de la Guardia tuvo lugar en Junio de 1800, en la batalla de Marengo. Allí empezó a labrar su leyenda de unidad invencible manteniéndose firme entre las vacilantes líneas francesas. "Un alcázar viviente" se movía sobre la llanura mientras que sucesivas oleadas de caballería enemiga se estrellaban contra él. La mirada de Bonaparte se dirigía ansiosa hacia esa muralla humana y por momentos la perdía de vista, aparentemente engullida por el enemigo. La oscura y compacta masa podía entonces romperse en pedazos, pero allí seguía, cerrada en sí misma. El fuego de la fusilería manaba a raudales desde sus flancos. Hasta el momento la Guardia de los Cónsules únicamente había sufrido el ataque de la caballería. Atónito ante tal resistencia, el enemigo desplazó hacía adelante a su artillería. Balas rasas y metralla sacudían con extrema dureza las, cada vez más delgadas filas, hasta que se suponía que estas se encontraban tan horriblemente castigadas que la caballería podría cabalgar a través de ellas con toda facilidad. Una vez y otra vez cargaron atronadoramente sobre aquella firme formación, pero cuando el humo y el polvo se disiparon, allí seguía más sólida que nunca. En medio de la extensa llanura, rodeados por decenas de miles de hombres y caballos, la Guardia empujó a un victorioso enemigo, que por medio de incapaces cargas de caballería cayó reiteradamente sobre las exhaustas filas francesas desgarradas por los disparos de los cañones, (en los intervalos del fragor de la artillería, los oídos de los soldados de la Guardia eran ensordecidos por los gritos de terror de sus propios camaradas que yacían a su lado destrozados por el fuego artillero). En medio de este tumulto y carnicería, cuando parecía que la Guardia ya no peleaba por la victoria sino que lo único que intentaba demostrar era como los bravos morían en el campo de batalla, los supervivientes que aún se mantenían en pié, pudieron divisar a lo lejos, poco antes del final de la batalla, a Bonaparte rodeado de su Estado Mayor y de doscientos granaderos a caballo, luchando bravamente. Un involuntario y desesperado ¡hurrah! Se elevó desde el sólido cuadro formado por los restos de la Guardia, y un ¡Vive Napoleón! recorrió el campo de batalla como grito de victoria.
Bonaparte describió muy gráficamente la firmeza de la Guardia en Marengo diciendo que se mantuvo durante aquellas cinco horas de auténtica carnicería como "una columna de granito".
Napoleón incrementó el número de efectivos de la Guardia de los Cónsules transformando la compañía de Infantería Ligera en un batallón de Cazadores a Pié (8/9/1800) y un poco después incorporó un segundo batallón (19/11/1801). En Marzo de 1802 la Guardia tenía una fuerza de 5.376 hombres, siendo en este año cuando cambia su nombre, pasando a denominarse Garde Consulaire. Igualmente, los requisitos de acceso a la Guardia se endurecen, exigiendo al candidato que este permanezca en el servicio activo en el momento de su ingreso en la Guardia, que haya servido por lo menos en cuatro campañas, que sus méritos por acciones de combate o buena conducta hayan sido reconocidos oficialmente o, en su caso, que haya sido herido en acto de servicio. A los Cazadores se les exigía una talla mínima de 1,70 metros y los granaderos 1,80 metros de altura, si bien y como cuenta Coignet en sus memorias, con él hicieron una excepción, teniendo que pasar las pruebas de acceso elevando su estatura mediante el relleno de sus zapatos con un paquete de baraja en cada uno de ellos, truco llevado cabo a indicación y con la connivencia de sus superiores, que de esta forma venían a premiar el excepcional heroísmo demostrado por este soldado en su antigua unidad, la 96 Demi-Brigade.
La relación de Bonaparte con su Guardia Consular era muy estrecha, siendo especialmente sensible a cualquier aspecto que influyese en la moral de sus hombres, y una buena prueba de ello es la nota añadida por él a la Orden del Día, una vez que tuvo conocimiento del suicidio de dos granaderos:
"El Granadero Gabon se ha suicidado a causa de un desengaño amoroso; si bien, consideraciones al margen, era un buen sujeto. Este es el segundo suceso de este tipo ocurrido en la unidad, en un mes. El Primer Cónsul ordena que se incorpore a las ordenes de la Guardia, que todo soldado debe saber como sobreponerse a la zozobra y melancolía surgida de sus pasiones; para llevar con constancia las penas del alma es exigible más coraje y valor que el necesario para permanecer firme e inmóvil bajo el fuego de una batería. El abandonarse a la pesadumbre sin resistencia, lleva al suicidio y esto es como desertar del campo de batalla antes de la victoria".
En Enero de 1804, Bonaparte crea una nueva unidad dentro de la Guardia Consular. Esta unidad, formada por potenciales oficiales, recibe el nombre, a través del galicismo de un antiguo término del latín, de "Vélites" de la Guardia, que eran una especie de cadetes de la Guardia, siendo exigible para formar parte de esta unidad, el ser joven, estar en posesión de cierta educación y proceder de una respetable familia.
Después de varios incidentes políticos, Bonaparte fue declarado emperador. El decreto de 10 de Termidor, 29 de Julio de 1804 simplemente decía: "La Guardia Consular tomará en el futuro el nombre de Guardia Imperial y continuará estando especialmente vinculada a mi persona".
LA GUARDIA IMPERIAL - LA VIEJA GUARDIA
Con el nombre de "Garde Impériale" la guardia de corps de Napoleón Bonaparte pasará a tener una fuerza teórica de 9.775 hombres en 1804 a un máximo de 102.706 en 1814. La Guardia Imperial conservó las mismas grandes líneas de la organización de la Guardia Consular. La infantería continuó dividida entre los Granaderos y los Cazadores que formaron un tronco común, la "Vieille Garde", (Vieja Guardia), dando lugar así al nacimiento de la "Moyenne Garde", (Guardia Medía), constituida por los Fusiliers-Grenadiers y los Fusiliers-Chasseurs, y la "Jeune Garde", (Joven Guardia), formada por Tirailleurs, Voltigeurs y Flanqueurs.
A partir de 1812, el Jefe de Personal de la Guardia, Courtois, estableció de forma definitiva la división de la Guardia Imperial, que en el caso de la Vieja Guardia quedó compuesta por los siguientes elementos: Todos los oficiales de Granaderos, Cazadores, Fusileros y Marinos de la Guardia; tenientes coroneles, mayores y capitanes de Voltigeurs, Tirailleurs, Flanqueurs y Guardia Nacional; todos los grados del 1er. Regimiento de Granaderos, del 1º de Cazadores, veteranos y Marinos de la Guardia, suboficiales del 2º de Granaderos, 2º de Cazadores y Fusileros.
La Vieja Guardia nutría sus filas mediante el reclutamiento de los suboficiales y cabos de la Línea, con diez o más años de servicio y buena conducta, también se extraían hombres de las filas de los Fusileros de la Guardia. La movilidad de personal entre los distintos regimientos de la Guardia Imperial era un aspecto de constante problemática administrativa en la gestión de las unidades, si bien, incluso bajo las secuelas de la desastrosa campaña de Rusia, los exigentes requisitos de acceso a la Guardia continuaron vigentes, así, el 19 de Marzo de 1813 Napoleón decretó que " un oficial o suboficial podía no ser admitido en la Vieja Guardia hasta que hubiera servido durante doce años y combatido en varias campañas. Un soldado debía de haber servido durante diez años y peleado en distintas campañas; pero ocho años de servicio es suficiente para entrar en el 2º de Cazadores y en el 2º de Granaderos. Cualquier nombramiento contrario a esta norma, deberá ser presentado para su confirmación por el Emperador, antes de que esta tenga efecto".
La Vieja Guardia estuvo presente en la campaña de Austerlitz, si bien actuó como reserva. Allí, y contrariamente a lo acostumbrado, el Emperador ordenó que las bandas de música debían de permanecer en posición en el centro de cada batallón. La banda de la Vieja Guardia, con su jefe al frente, un veterano de por lo menos 60 años, interpretó, según Coignet nos ha hecho llegar a través de sus memorias, "una canción que todos conocíamos bien":
"On va leur percer le flanc
ran tan plan tire lire lan
On va leur percer le flanc
Ran tan plan tire lire lan
Ah c´que nous allons rire
Ran tan plan tire lire
On va leur....................."
Sigamos a Coignet; "Mientras esta pieza era interpretada, los tambores, bajo la dirección de su Tambor Mayor, M. Senot, un hombre cabal, tocaban a la carga de forma tan atronadora como para romper sus parches. Los tambores y la banda se mezclaron. Esto fue suficiente como para hacer avanzar a un paralítico."
En 1806 Jena vino a ser para la Vieja Guardia como Austerlitz, permaneciendo inactiva en la reserva del Ejército. En Eylau los rusos recibieron a la Vieja Guardia con proyectiles de sus cañones. Había 22 piezas de artillería de plaza, traídas desde Koenisberg, disparando sobre la Guardia en cuyas filas los impactos hacían grandes estragos, arrancando uno de ellos la cabeza del águila, estandarte de la unidad. Sufriendo graves pérdidas, Napoleón hizo avanzar a la Guardia hacia las alturas próximas a su flanco izquierdo, donde esta mantuvo la posición y concluyendo la batalla con una carga de los granaderos a la bayoneta sobre la Guardia rusa, carga en la que por parte francesa no se disparó un solo tiro.
En Friedland nuevamente se mantuvo en la reserva, permaneciendo inactiva, pero en Essling, los birretones de piel de oso de los granaderos de la Vieja Guardia fueron lanzados a más de seis metros de altura, cada vez que un proyectil de artillería abría un hueco en las apretadas filas. Nuevamente fue en Wagram donde la Vieja Guardia se mantuvo en la reserva, con la única excepción de 20 hombres por compañía, los cuales fueron destacados a reemplazar a los artilleros muertos por el fuego austriaco.
En la Campaña de Rusia, la Vieja Guardia siguió a "le Tondú", que era como sus veteranos granaderos apodaban a Napoleón, quien durmió en medio de sus cuadros, la víspera de Borodino, batalla en la que nuevamente quedan en reserva. Durante la espantosa retirada rusa, y a pesar de las pérdidas sufridas a causa del terrible frío, la Vieja Guardia estuvo siempre allí, siempre cumpliendo con su deber y manteniendo su disciplina intacta.
Como consecuencia de la abdicación de Bonaparte, en 1814, y tras una emotiva ceremonia en Fontainebleau, en la que el Emperador se despidió de sus "niños" de la Vieja Guardia, besando además el "Águila" del Primer Regimiento de Granaderos, Bonaparte partió rumbo a la isla de Elba acompañado de 1.000 de aquellos fieles veteranos. Cuando Napoleón retornó en 1815, iniciando el periodo conocido como "los cien días", ya no dispuso en su totalidad de su Vieja Guardia. El Primer Regimiento de Granaderos, era como siempre el mejor de todos, con un promedio de edad de 35 años, los 4/5 de sus componentes estaban en posesión de la Legión de Honor. El Segundo Regimiento de Granaderos, también contaba con su contingente al completo, pero el Tercer Regimiento estaba muy mal equipado y el 4º no contaba con más de 500 hombres.
En la campaña de Waterloo, la Vieja guardia permaneció siempre en reserva, con la excepción de que al final de la batalla, cuando todo había fallado, recibió la orden de tomar al asalto la cresta de Mont St. Jean. Aún hoy en día no están claras las secuencias del ataque, ni las unidades que tomaron parte. Lo cierto es que los batallones de la Vieja Guardia ascendieron por la empinada falda del monte al compás del batir de los tambores al paso de carga. Incapaces de romper la línea aliada, reacios a la retirada los veteranos soldados de la Vieja Guardia se aferraron desesperadamente a la ladera del monte en sus convulsas formaciones, cayendo muchos de ellos bajo el fuego de la fusilería y de la artillería. De repente el grito de "La Garde recule" puso en desbandada a las tropas galas. El 1º de Granaderos, los más veteranos de los veteranos, todavía en reserva fueron incapaces de detener y encauzar hacia un nuevo ataque, a las masas de desesperados soldados. El General Cambronne, al ser invitado a rendirse respondió con la airada expresión de "¡merde!". El 1º de Granaderos abandonó el campo de batalla en formación, los tambores tocando la marcha "La Grenadiere". Con Napoleón finalmente derrotado y los Borbones nuevamente en el trono, la Guardia se disolvió en los meses siguientes.