Coraceros Españoles


            Al comienzo de la Guerra de Independencia no existen coraceros en España. La verdad es que en nuestro país jamás existió la honda tradición que en Austria, Rusia y por supuesto, Francia, que transformó en 1803 doce regimientos de Caballería (llamados así en el antiguo Régimen) en regimientos de Coraceros, formados por cuatro escuadrones (657 hombres y 603 caballos).

            En España los Carabineros Reales no llevaban protección como sí la llevaban los franceses, y por tanto no pueden considerarse como Caballería pesada, cuyas características de ataque eran en masas cerradas “bota con bota”, sable adelante y no practicando en el ataque la modalidad del galope, solamente reservada a la Caballería Ligera.

            Existieron dos precedentes, uno efímero, en el ejército español bajo el reinado de Felipe V; son en 1713, el regimiento llamado “Coraceros”, procedente de Sicilia y que se disolvió en breve y otro el Regimiento de Coraceros Real Alemán, creado en Ocaña (6-4-1735) compuesto de 12 compañías de 25 plazas, 300 hombres en total y cuatro soldados desmontados armados de coraza completa y sable recto, siendo su coronel Francisco Kiberberg. Este regimiento se disolvió en 1749.

            El ejército español obvió la necesidad de este Instituto, dadas las características precisas para jinete y caballo, imposibles desgraciadamente en nuestro país: hombre de fuerte complexión para soportar el peso del equipo y animales de gran alzada y fuerza de maniobra para el combate. La caballería durante la Guerra de Independencia fue utilizada por nuestros generales, según las circunstancias del momento, disponibilidades en curso y obviando muchas veces su especialización; conforme avanzaba la contienda, la existencia de un elemento esencial como el caballo disminuían ostensiblemente en calidad y cantidad.

Bailén (19-7-1808), con la capitulación de Dupont y Vedel supuso para los españoles un cuantioso botín, que en lo que afecta a los coraceros (1º y 2ª Provisional de Coraceros formados en Tours, 1807 antes de partir para España) no fue utilizado: 550 caballos, 350 pistolas de arzón, 960 sables de caballería, 600 sillas de montar y 65 petos y espaldares, durmieron como trofeos en el Cabildo de Sevilla y dos años más tarde, cuando tras la derrota de Ocaña, los franceses invadieron nuevamente Andalucía, José I impuso la devolución de tales trofeos, según acuerdo del 7-2-1810, entre el Cabildo de la Caballería Real de Sevilla y el representante del Rey intruso que recibió el botín mediante la firma de la oportuna orden de entrega y recibí. De esta forma se eliminaba –tras la devolución a Francia- el recuerdo de tan brillante victoria para España, como humillante para el Imperio francés.

            Fue accidental y de hecho testimonial la aparición de los Coraceros Españoles. Se crean en Reus (24-5-1810), dotando de corazas a la 1ª Compañía de Húsares de Granada, según órdenes del general O´Donnell, conde de Bisbal. Estas corazas procedían del aniquilamiento en Mollet del Vallés (22-1-1810) del escuadrón del Regimiento Provisional francés nº3 (formado en 1808 en Poitiers) y que hizo la campaña hasta su final en España, adscrito a la columna de Lluhesme, gobernador militar de Barcelona.

            Luhesme salió de esta ciudad el 16 de Enero a la espera del Mariscal Augereau. El General Juan Henestrosa, nombrado por la Junta Central para sustituir a Blake y al marqués de Portago, envió desde Tarrasa a la columna (4000 h) del marqués de Campoverde, que reforzado por la división Porta, procedente de San Feliu de Codinas, atacaron, apoyados por los dragones de Numancia, al 7º de línea y a los citados coraceros, mandados por el Coronel Guéry, salvándose muy pocos, y gracias a la columna de socorro enviada por el duque de Castiglione, y mandada por el coronel Ordonneau que desde San Celoni, apoyó al 5º Ligero italiano, que resistió bravamente en Granollers. Se organizan en dos escuadrones de tres compañías al mando del Coronel D. Juan Malat. Su uniforme consistía en cuello y casaca azul, con dragona roja y trabilla azul, pantalón azul, casco francés y al lado izquierdo penacho en su base de color rojo y en el superior amarillo; los oficiales llevaban el mismo uniforme pero con el cuello rojo, capona blanca al lado derecho y dragona blanca al lado izquierdo, y todos con capote azul.

            Los Coraceros españoles participan, desde entonces –dentro del 11 ejército- en numerosas acciones: Argilaga (24-1-1812) atacando a un convoy francés que llevaba prisioneros españoles, tras la acción de La Riera, en la que intervinieron “Los Leales Manresanos” del coronel Fleires y el coronel Villamil, con las compañías de élite Fernando VII, Ausona y Tiradores de Busa; combate de Ferrán, Campo de Tarragona y La Canonja, Molins del Rey, San Feliú (carga de los coraceros y Húsares de San Narciso) al mando de Luis Llecreft, combates de Omellons y San Martín de Malda, combate de El Congost, etc.

            Al finalizar la Guerra de Independencia, los Coraceros españoles conformaban un escuadrón con 210 hombres y 183 caballos.

            Con la llegada de Fernando VII se reorganiza la Caballería mediante el Reglamento Provisional, en forma de circular, de fecha 1-12-1814 y que según organización definitiva del 1-6-1815, la Caballería se completa en 15 regimientos de 5 escuadrones, cada escuadrón de 2 compañías y cada compañía de 54 hombres (escuadrón 108 y Regimiento 544). El Regimiento de Cazadores de Navarra, los voluntarios de España, Montesa e Iberia, se refundieron con el 1º del Rey de Coraceros, quedando como sigue:

1º Rgto del Rey              (divisa blanca)    
2º Rgto de la Reina         (divisa turquí)       casaca encarnada
3º Coraceros Españoles (divisa verde)

            Sólo llevaban corazas los regimientos 1º y 3º y el regimiento de Coraceros Españoles pasó en la Organización General a ocupar el nº15, según la citada de fecha 1 de junio.

            La uniformidad comprendía casaca encarnada, para los Coraceros Españoles nº15, cuello verde, vueltas verdes y vivos, forros, chaleco. Pantalón y capa blancos, con botón plateado; los trompetas llevaban cuello verde y vueltas encarnadas sobre casaca amarilla. El número del Rgto adornaba el cuello. Sable recto. En campaña se les facilitó el pantalón gris, sustituidos más tarde por el pantalón grancé, con refuerzos de cuero y banda azul de costado (1835). Contaban con una compañía de tiradores, que actuaban como exploradores y en operaciones de avanzadilla.
Por Real Orden del 15-4-1818, los uniformes de coraceros cambian al azul de la casaca, suprimiéndose la coraza, para volver a ella en 1821, y a la casaca encarnada, con vivos y vueltas celestes para el Rgto del Rey y azul turquí para el de la Reina, granadas blancas en los faldones, casco de herro batido, al igual que la coraza, con cimera y carrilleras doradas, plumero y cola blancos. Desaparecen los Coraceros Españoles en 1821, siendo agregados sus efectivos al 2º Rgto de Caballería de Línea “Reina”.

            Sirva este modesto trabajo para homenajear a unos hombres que han sido en nuestra Historia Militar, símbolo del valor, de su destino y de la más deslumbrante leyenda.

 

JOSÉ REDONDO SANTOS
Miembro de la Asociación Historico Cultural “ The Royal Green Jackets ”

 

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